jueves, 9 de septiembre de 2010

Respiración externa e interna

Nuestro sistema respiratorio se divide en dos tips de respiración externa e interna:
  • La respiración externa es aquella donde el intercambio gaseoso ( O2- CO2 ) se realiza diréctamente a nivel de la membrana plasmática, es decir, no intervienen estructuras respiratorias internas, el O2 disuelto en el agua entra por Difusión simple y el CO2 sale por el mismo mecanismo fisiológico, por ej todos los Protozoos ( ameba, paramecio, etc) y otros microorganismos como las bacterias anaerobios facultativas y aerobias poseen este tipo de respiración.
  • La respiración interna es el intercambio de gases a nivel de los tejidos. Es el proceso que se cumple a nivel de todos los tejidos del cuerpo y consiste en el pasaje, por osmosis, de O2 desde los capilares arteriales hasta las células y de CO2 desde las células hasta los capilares venosos, es el proceso de la respiración en la cual se produce el intercambio de gases entre la sangre y los tejidos, dicho de otra forma, el O2 es entregado a las células y utilizado o consumido por éstas en su actividad vital. Se trata del último proceso respiratorio y también el más complicado, pues se producen una serie de reacciones bioquímicas celulares en las cuales se obtiene energía mediante oxidaciones sucesivas de las moléculas de glucosa (la llamada glucólisis); en este proceso se libera CO2 y H2O. El pigmento respiratorio más común es la  hemoglobina, que está presente en la sangre. Es una proteína globulina con un grupo hemo y un ion hierro. La propiedad más importante de los pigmentos respiratorios es la afinidad que poseen por el oxígeno. La hemoglobina forma una combinación química reversible con el oxígeno cuando está en contacto con un medio rico en este gas, como es la atmósfera, formando la oxihemoglobina. Este contacto tiene lugar en los capilares de los órganos respiratorios. La hemoglobina en combinación con el O2 (la oxihemoglobina) es más ácida y, en consecuencia, provoca la disociación de los iones bicarbonato y carbonato de sodio del plasma sanguíneo. Cuando la sangre oxigenada (rica en oxihemoglobina) llega a los tejidos, el balance de O2 se invierte y la hemoglobina libera O2. Al volverse más básica, provoca la liberación de iones sodio que se combinan con el CO2 procedente de los tejidos para formar bicarbonato de sodio.

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